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2. Orientaciones sobre la dinámica de la investigación

Objetivos

  • Caracterizar los pasos necesarios en el proceso de diseño de una investigación.
  • Comprender que el planteo del problema en una investigación requiere de una relación teórico-metodológica entre la unidad de análisis geográfico y la escala conceptual.
  • Reconocer las diferencias de los procesos en la metodología de la investigación cualitativa y cuantitativa que asisten o complementan a las técnicas espaciales.
  • Reflexionar sobre la relevancia de comunicar y debatir en espacios académicos y sociales sobre los resultados de la investigación.

Introducción

En esta unidad plantearemos algunas orientaciones a modo de guía para el diseño de un proyecto de investigación, adaptables según el propósito que persigamos como investigadores. Incluiremos contenidos sobre el diseño y sobre información específica que se enmarca en el proceso metodológico.

Para comenzar, necesitamos unificar criterios básicos para la realización de trabajos de investigación centrados en preocupaciones geográficas. El proceso de investigación es dinámico y puede involucrar diversas estrategias y procedimientos que rompen, a veces, con la segregación conocida entre los métodos cualitativos y los métodos cuantitativos. Entendemos que la triangulación metodológica nos permite plantear criterios mixtos en función del objetivo de la investigación para garantizar la rigurosidad en la aplicación de alguna
de las técnicas.

La propuesta incluye una revisión sobre un tema central en la investigación geográfica como es el recorte territorial y la escala espacial, ya que ambos constituyen el eje organizador de la problemática. En esta dirección nos introduciremos en niveles o pasos para generar un proyecto, e intentaremos facilitar los caminos que hacen a las metodologías de la investigación.

Aprender metodología para la investigación no implica aplicar preceptos de un manual que nos resuelve el cómo abordar un problema de investigación. La metodología es, en sí misma, una posible propuesta de abordaje orientadora en el trayecto del investigador. Esta unidad tiene como objetivo brindar una guía y herramientas que acompañe en la práctica de la investigación desde la mirada geográfica. Además, al final, se presentan algunas descripciones de las modalidades y formas de difusión académica más utilizadas para compartir, intercambiar o debatir experiencias metodológicas y/o de los de resultados de investigación.

2.1. Recortar el territorio. La escala como estrategia

Texto

Habitualmente, la escala es considerada como una relación matemática entre el terreno, la observación y la representación de un objeto (o información) que luego se representa en el mapa. Es decir, una unidad de trabajo se delimita tanto en su extensión como en su localización. La realidad es que el problema de investigación, para los geógrafos, requiere superar la ingenua expresión material de nuestra unidad de análisis, es mucho más que la localización. La escala del recorte del problema actúa como un concepto operacional con un significado más complejo y disciplinar. El investigador es quien decide la escala espacial más pertinente para el problema, y de allí su definición material del territorio.

También es cierto que un mismo problema en el territorio, puede tener diferentes escalas y que, incluso, para entender un problema socioterritorial es necesario ampliar o achicar la escala de trabajo. Por esto, elegir la escala de trabajo no es solo una cuestión de tamaño, sino que implica un recorte conceptual y metodológico (Reboratti, 2000).

Por ejemplo, si estamos estudiando los problemas de segregación social de los barrios cerrados en el partido de Tigre, nuestra escala de trabajo sería el Partido de Tigre. Sin embargo, el impacto de segregación de la ciudad por la urbanización cerrada no puede ser explicado sin incluir los cambios que se producen en la trama metropolitana que materializan la privatización de la ciudad. Modelo e ideología urbana se entrelazan y se sostienen gracias a las actuales vías de comunicación que atraviesan todo el conurbano hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aquí recurrimos a una escala mayor que la del partido de Tigre; implica que nuestra escala se amplíe para entender nuestro problema. Los cambios en el uso de las escalas para entender un problema son conocidos en geografía como cambio multiescalar.

Esto nos lleva a pensar que, en realidad, la escala como una reducción matemática en donde lo que prima es una relación de tamaño, lo que se conoce como escala técnica (1:100.000 significa que una unidad del terreno se reduce cien mil veces), es solo un aspecto del problema.

Empero, existe otro planteo para elegir una escala que es conceptual, tal como plantea Reboratti (2000) en su libro Ambiente y Sociedad: conceptos y relaciones.

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Cita
+

[…] La escala también es una herramienta conceptual que indica un cierto nivel de focalización teórica en un objeto, que lo aísla y aparta de su entorno o, inversamente, una reducción de su tamaño por la simplificación de sus características que lo integra en un conjunto mayor.

 

(Reboratti, 2000: 29-30).

Texto

Para comenzar a pensar la escala como un problema conceptual es necesario que la consideremos como “una estrategia de la aproximación a lo real” (De Castro, 2000: 118). Esto implica no descartar la escala técnica, sino utilizarla de manera complementaria. Es decir, la escala supone tamaño, pero no fragmenta el objeto (lo real) en “pedazos”, sino que es lo real visto desde diferentes percepciones y puntos de vista. Elegir la escala, entonces, puede estar en función de una teoría y de la percepción que se tiene del problema.

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Para reflexionar
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Entonces, ¿cómo elegimos el recorte espacial más adecuado para nuestro trabajo? Cada recorte que el investigador realiza no implica necesariamente una jerarquía, todas las partes deben (y tienen) el mismo valor. De hecho, la investigación adquiere más profundidad si realizamos diferentes recortes espaciales del mismo problema.

Texto

Veamos, por ejemplo, las inundaciones en la ciudad de Luján; estas no pueden ser comprendidas si no nos “alejamos” e incluimos los cambios en la nivelación del terreno producto de la ubicación de los countries en los partidos de Pilar y Tigre. Así, podemos interactuar con la escala local (barrio/s) y del partido de Luján para entender la envergadura de las inundaciones, pero no se puede dejar de lado la escala de la cuenca hídrica para comprender las intervenciones en su morfología y escurrimiento natural. Dicho de otra manera, identificar el valle de inundación del río Luján implica estudiar las modificaciones hechas tanto aguas abajo como aguas arriba. En cambio, si la problemática se enfoca en el nuevo uso del suelo urbano, tendríamos que incluir el eje norte del Área Metropolitana para contextualizar las nuevas tendencias de producción de suelo urbano y privado. Cambiar la escala nos permite visualizar el fenómeno desde otra perspectiva. Como dice Iná Elias de Castro (2000), el cambio de escala no es una cuestión de recorte métrico, implica transformaciones cualitativas.

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Lectura recomendada
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De Castro, I. et al. (orgs.) (2000). Geografia: conceitos e temas, segunda edición. Río de Janeiro: Bertrand Brasil.

2.2. Planteo del problema, objetivos e hipótesis

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Como vimos en la primera unidad, podemos acordar que los estudios geográficos se enmarcan en líneas de pensamiento que proporcionan referencias indispensables que caracterizan y expresan la formulación del problema. Es decir, las líneas de pensamiento elegidas en geografía nos llevan, por un lado, a percibir e interpretar la realidad siempre posicionados desde un punto vista y, por otro lado, nos permiten alcanzar la validación metodológica. Por ese motivo, resulta reveladora la necesidad de explicitar qué teorías son las que nos sostienen frente a la realidad, y poner en marcha nuestra capacidad de formalizar el problema. Estas definiciones están expresadas en los modos de hacer la investigación y en la competencia para identificar el problema. En pocas palabras, la teoría está presente en cómo somos capaces de formularnos las preguntas.

2.2.1. El problema y el objeto de estudio desde la mirada geográfica

Texto

Investigar es saber hacer una pregunta pertinente sobre un fenómeno, que en nuestro caso es espacial. Como hemos visto, las preguntas que los geógrafos se hicieron a lo largo del tiempo sobre los problemas territoriales-espaciales fueron cambiando conforme se modificaron las necesidades de las sociedades a las cuales la disciplina intentó dar respuesta. Tal como lo anticipa Marie-Claire Robic (2006), el concepto de espacio geográfico no siempre fue central en el pensamiento de la disciplina. Antes de la década de 1950, el uso de la palabra “espacio” era extremadamente raro entre los geógrafos. En Francia, el uso del concepto fue progresivo de la mano de los trabajos pioneros de Max Sorre y Jean Gottmann, quienes distinguían un significado particular sobre el espacio geográfico a diferencia de los espacios geométricos o astronómicos. Tuvimos que esperar hasta la década de 1970 para que surgieran en Francia revistas emblemáticas tales como L’Espace Géographique (1972) o Espace Temps (1975).

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Cita
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La convergencia de esfuerzos para una renovación de la geografía ha tenido lugar a través de una descalificación de la herencia, ahora etiquetada como geografía “tradicional” e incluso, entre las más indulgentes, de la geografía “clásica”. Sobre todo, produjo un nuevo proyecto, estructurado en torno a las nociones de espacio y organización espacial. Más decisivamente, la geografía se ha colocado en el campo de ciencias sociales, y ya no en una bisagra o encrucijada entre las ciencias naturales y humanas. El espacio se había convertido en el operador de un reposicionamiento global mediante el cual la geografía había encontrado una nueva identidad: la ciencia de la organización espacial de las sociedades, o la ciencia de la dimensión espacial de lo social

 

(Robic, 2006: 45. Traducción de Cristina Carballo).

Texto

En este sentido, es importante entender cuáles son las problemáticas espaciales de la sociedad actual para las cuales deberíamos ensayar algún tipo de respuesta y –por qué no– dar posibles soluciones.

Ahora bien, ¿cómo construir un problema a investigar? Comencemos por un ejemplo: imaginemos que vivimos en la zona del alto valle de Río Negro, zona de chacras. En ella observamos que la mayor cantidad de trabajadores son mujeres de diferentes regiones del país y países limítrofes. Sin embargo, en los registros aparece que la mano de obra es netamente masculina. La primera pregunta sería: ¿Por qué si en la observación de campo vemos que la mayoría son mujeres, en los censos agropecuarios aparecen asalariados hombres?

En el ejemplo aparece el concepto de observación. Es sabido que todos podemos observar algo prestando atención, entonces, ¿cuál es la diferencia con la observación científica?

Para que un científico social (o un estudiante) observe debe tener una mirada disciplinar; esto significa tener ciertos conocimientos previos que hacen que uno pondere algunas cosas y descarte otras.

No obstante, lo dicho no implica que el conocimiento no especializado debe ser descartado, sino todo lo contrario. Sin embargo, como plantea Juan Ignacio Piovani, desde Platón hay una “definición de ciencia como conocimiento cierto y claro por oposición al conocimiento vulgar” (2018: 234).

Para David Cosgrove (2002), el concepto de “mirar” lleva implícita una carga especializada –y podríamos agregar también espacializada– culturalmente, es decir, cuando miramos lo hacemos desde nuestra experiencia personal y sociocultural. Por este motivo, creemos que la formación académica nos permite mirar de manera diferente o disciplinar. Las disciplinas nos construyen una mirada que está orientada por una teoría y una metodología (un arquitecto no mira igual que un ingeniero y un geógrafo no mira igual que un historiador, al igual que un sujeto masculino no mira igual que uno femenino).

Sin embargo, una de las principales diferencias entre la observación común y la mirada disciplinar (u observación) radica en que esta última forma de mirar está especializada disciplinalmente. Lo que llamaremos para la geografía “mirada geográfica” o mirada disciplinada geográficamente. Esta mirada geográfica está atravesada por un problema y una forma de preguntarnos sobre la realidad. No es lo mismo salir al campo a mirar el transporte urbano y las diferenciaciones sociales a través de la movilidad de la población, que los cambios acontecidos en un barrio popular por la ubicación de un shopping que provoca la gentrificación del suelo urbano, y así, sucesivamente. En ambos casos ponderaremos cuestiones diferentes, aunque a veces puedan estar relacionadas, por ejemplo, con el concepto de segregación urbana.

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Leer con atención
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Entonces, ya tenemos tres cuestiones que van a “disciplinar” la observación: la teoría, la metodología y la pregunta, es decir, de qué somos capaces, como geógrafos, de interrogarnos, ¿qué nos provoca nuestra mirada geográfica sobre la realidad?

Texto

Alberto Marradi et al. (2018), en su libro Manual de Metodología de las Ciencias Sociales, agrega acertadamente que la mirada geográfica (a la que él llama observación) es, además, sistemática, constante y –nosotros agregamos– ordenada. En este sentido, la mirada geográfica es mucho más que la capacidad de la lectura del paisaje o de la simple descripción del terreno.

La delimitación de un tema nos permite construir el objeto de investigación, conocido también como objeto de estudio. Lo dicho es sin duda una tarea compleja; parafraseando a Gastón Cirio (2016), podemos acordar que plantear el objeto y los objetivos del proyecto es un proceso de aproximación y precisión gradual acerca de lo que se quiere saber y de lo que se quiere hacer en la investigación.

A medida que se avanza en el trabajo de investigación, el objeto preliminarmente definido se va modificando y consolidando mediante el proceso de construcción del investigador. Así, el objeto de estudio puede tener un alcance teórico-epistemológico –presente o histórico– de mediación territorial de carácter simbólico o de transformación territorial material.

De esta mirada disciplinada obtenemos criterios para buscar datos empíricos. ¿Cómo convertir esta información en conocimiento? Para esto es necesario leerlos e interpretarlos a la luz de las teorías mediante un proceso de investigación.

Para muchos autores, como disciplina hemos recorrido varios intentos de definición metodológica asociados a los intereses y objetos de la investigación, hoy con ciertos acuerdos sobre la centralidad en el espacio geográfico. De hecho, muchos geógrafos definen sus métodos desde la espacialidad, rompiendo con las tradiciones pasadas.

2.2.2. Los objetivos

Texto

Podemos acordar de manera sencilla que los objetivos son una construcción pensada por el investigador para abordar un tema o problema de la realidad que desea interrogar, desde un marco teórico previamente definido.

 

Una manera simple de poder definir los objetivos es que nos formulemos preguntas, y que estas nos permitan introducirnos en diversos niveles de análisis sobre nuestro objeto de estudio, interrogantes que puedan ser contestados durante el proceso de investigación.

Generalmente, en su formulación utilizamos verbos en tiempo infinitivo como, por ejemplo: comparar, describir, indagar, analizar, etc. Los objetivos nos permiten expresar –con lenguaje técnico– nuestros propósitos de investigación para un contexto espacial específico.

La elaboración de los objetivos es central en la planificación de la investigación. De esta formulación se derivan las acciones a seguir y el cómo abordar el problema de investigación. Así, la formulación escrita de los objetivos tiene que ser clara, tienen que ser coherentes entre sí, y también ser factibles de llevar a cabo.

Cuando nos iniciamos en este proceso de elaboración del proyecto resulta imprescindible consultar revistas especializadas, tesis de posgrado, grado y tesinas, y contar con experiencias analizadas sobre la temática y sobre la metodología aplicada para el caso. Asimismo, se recomienda prestar atención sobre cómo se formulan los objetivos en función del marco teórico, de los métodos y cómo se logró la búsqueda de datos.

A veces podemos encontrar que, en algunos casos, se suele caer en debilidades metodológicas, cuando el investigador define conceptos teóricos y objetivos que luego se diluyen durante la realización del estudio. Un buen ejercicio sería distinguir en los casos consultados qué objetivos se cumplieron y cuáles no. Por otra parte, debe tenerse en cuenta si efectivamente los conceptos operacionales –que figuran en la investigación– tienen coherencia con los objetivos específicos o generales.

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Lectura obligatoria
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Cirio, G. (2016), “El objeto y los objetivos. El proceso de investigación, segunda parte”. En Bozzano, H. et al., Metodología de la investigación en Geografía. La Plata: Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata.

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Actividad 2.1.
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Guía de lectura del capítulo “El objeto y los objetivos”, de Gastón Cirio.

  1. Defina con sus palabras el rol del objeto de estudio (OE) en el proceso metodológico.
  2. Según los casos propuestos por el autor, seleccione un ejemplo de enunciación del tema o pregunta sobre un OE.
  3. ¿Qué recomienda el autor en el momento de enunciar formalmente el objetivo general y los objetivos específicos? Enumere las ideas centrales.

2.2.3. Formulación de hipótesis y variables operacionales

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Una vez que hemos realizado el recorrido exploratorio de la bibliografía y seleccionado los conocimientos necesarios para el planteo de nuestro problema, y realizar –como veremos más adelante– el estado de la cuestión y su fundamentación, podremos continuar con el proceso siguiente: esto es, paso de formulación de los objetivos. Es importante aclarar que, con la fase de la definición de los objetivos, generalmente, vamos esbozando ideas concretas de objetivos que luego formalizaremos con la redacción preliminar del proyecto. Debemos expresar los objetivos con claridad y coherencia, articulando tanto el objeto como la argumentación del problema de la investigación. Y, siguiendo con este proceso, ingresamos a la fase siguiente: formulación o reformulación, según corresponda, de nuestras hipótesis de trabajo.

Otro de los principales obstáculos que tenemos que superar en la construcción de la metodología de la investigación es la operativización de los conceptos teóricos centrales que hacen al problema. En otras palabras, debemos traducir los conceptos operacionales en variables concretas que nos permitan poder encontrar evidencia empírica de forma ordenada. Hay que definir el alcance de los conceptos y convertirlos en mensurables a través de la selección de variables significativas para nuestro recorte espacial del problema geográfico. Paralelamente, durante este proceso de construcción metodológica desarrollaremos las hipótesis. Nuestras hipótesis de trabajo tienen que ser coherentes con la propuesta del problema, con el enfoque teórico y, obviamente, con los conceptos operacionales y los objetivos.


¿Qué es la hipótesis?

Para responder a esta pregunta, podemos darle un simple significado: la hipótesis es una suposición fundamentada o una proposición provisional que no deja de contener en sí misma cierta carga de subjetividad y objetividad del investigador. A la vez, podemos formular la hipótesis como una pregunta o una respuesta anticipada. Es importante plantearnos una o varias hipótesis en el inicio de la investigación, que pueden ajustarse durante el proceso hasta definir concretamente el plan o diseño final.

Otro aspecto que debemos destacar es que las hipótesis deben ser expresadas en una forma lógica, de tal modo que puedan ser cuestionadas o corregidas. Nuestras hipótesis deberían estar siempre sujetas a su verificación durante el desarrollo de la investigación. Por ejemplo, podemos formular una hipótesis estableciendo una relación causa-efecto entre dos variables, y analizar dentro del proceso cuál de ellas es la dependiente de la variable independiente, o qué tipo de correlación se presenta entre ellas, entre otras posibilidades.

Si desarrollamos otro tipo de hipótesis de trabajo nos encontraremos con formulaciones más flexibles y contextuales, ya que podemos ajustarlas frente a una nueva evidencia empírica o por cambios producidos en el contexto de la investigación. Estas son situaciones que nos podrían impactar en la propuesta de hipótesis inicial.


¿Por qué necesitamos de la identificación de las variables en el momento de la formulación de la hipótesis de trabajo?

Podemos acordar, en primera instancia, que la determinación de variables y la formulación de hipótesis implican un “juego de ida y vuelta”. Justamente, porque la identificación de las variables nos vincula con la hipótesis, y las variables nos conectan con el dato empírico que hace medible a la hipótesis. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué es una variable? La variable es cualquier tipo de característica, cualidad o atributo de una persona u objeto –o grupos de ellos– que podemos medir y atribuirle un valor. Nos permite evidenciar los cambios de valor y ordenar esta realidad en datos. Desde las ciencias sociales, las variables son conceptos que se pueden expresar en dimensiones mensurables de la realidad social. Desde la mirada geográfica, las variables pueden ser construidas o seleccionadas atendiendo las características propias del análisis geográfico.

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Figura 2.1.
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Relaciones entre lo abstracto y lo empírico

El diagrama representa las diferentes instancias de análisis desde la abstracción teórica hasta la concreción empírica.

Fuente: elaboración y adaptación con base en Cirio (2012:3).

Texto

En síntesis, todos los componentes que forman parte de una investigación (marco teórico, método, recorte territorial, escalas de análisis, objetivos, hipótesis, conceptos operacionales, variables, técnicas y herramientas) se relacionan en un proceso que es dinámico y se van ajustando a las necesidades metodológicas de la investigación. Podemos decir que se establece una relación dialéctica entre los componentes y el avance de la investigación.

En este esquema (Figura 2.1) podemos observar una continua vinculación entre los niveles de abstracción del proceso y los niveles empíricos, articulación que requerimos entre la indagación teórica-conceptual y la búsqueda de la evidencia, según corresponda.

2.2.4. Cómo generar el estado del arte o de la cuestión

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Una vez que logramos delimitar el recorte territorial, formular la pregunta (plasmada en objetivo/s preliminares) y fundamentar el problema, comenzaremos a buscar bibliografía sobre el tema elegido. Este trabajo de relevamiento es tedioso y exhaustivo, pero es muy importante por varias razones que detallamos a continuación:

  1. En primer lugar, el relevamiento de antecedentes nos permitirá reconocer desde qué ángulos ha sido estudiado el tema, cómo los autores consultados han desarrollado la propuesta teórica-metodológica. Tomemos como ejemplo la problemática de la segregación urbana. Este es un tema que conforma un campo de indagación geográfica muy amplio. En este campo podemos encontrar diversos enfoques que estudian los movimientos sociales urbanos desde la resistencia ambiental para proteger espacios verdes públicos, a través de métodos cualitativos de percepción de los vecinos y sus representaciones del lugar. Por otro lado, podemos estudiar la segregación urbana desde un análisis de ordenamiento territorial que tiene como propósito el análisis de la estructura y oferta urbana en el acceso social de la vivienda, centrándonos en metodologías de análisis espacial con la aplicación de los SIG.

  2. En segundo lugar, la revisión de casos nos ayudará a encontrar resultados o información esencial para nuestra indagación. Es más, nos permitirá partir desde otro nivel de profundidad o complejidad al poder retomar los hallazgos producidos hasta ese momento. Continuando con el ejemplo anterior de segregación urbana, podríamos encontrar avances de trabajos técnicos o estudios académicos como censos, encuestas, cartografía específica sobre pobreza y hábitat. Estos resultados sin duda serán fundamentales para nuestra reconstrucción de la evolución del problema, ya que contaremos con datos precisos para nuestra contextualización del proyecto.

  3. En tercer lugar, necesitamos incluir los resultados recientes de trabajos científicos dado que estos aportes son un sustento para debatir o intercambiar información, aunque sean de unidades de análisis diferentes. Para comprender esta idea tomemos la problemática urbana, pero esta vez asociada a la desaparición de los humedales. Sobre los humedales existen varios análisis de riesgo ambiental en el área metropolitana de Buenos Aires, vulnerabilidad construida por la ausencia de una planificación urbana acorde con las necesidades de la ciudad. Sin duda recorrer los trabajos de los colegas y comparar tanto sus métodos como sus conceptos operacionales para la construcción del dato empírico resultará inspirador y necesario para adecuar el caso a otra cuenca hídrica que sufra un proceso similar (o no) de desaparición de humedales por expansión urbana o localización industrial.

  4. Por último, un buen estado de la cuestión demuestra nuestro conocimiento sobre la investigación que vamos a encarar. Es decir, que la tarea de recorrer críticamente artículos científicos, tesis relevantes, y documentación tanto técnica como jurídica, nos permitirá afirmar o modificar nuestro camino metodológico.

¿Cómo se elabora un estado de la cuestión?

Es sabido que un problema territorial puede ser analizado desde distintas líneas teóricas. Esto implica que el investigador debe necesariamente poder identificar diferentes líneas teórico-conceptuales y tomar una postura. Tomemos, por ejemplo, un caso urbano enfocado desde la geografía cultural. Hoy, encontramos paisajes con expresiones de religiosidad hacia el Gauchito Gil que nos invitan a cuestionarnos las nuevas funciones del espacio público porteño. Este recorte cultural nos demandará al menos dos acciones:

  1. colocar bien la lupa e indagar sobre lo que llamamos conceptualmente paisaje; y

  2. entender cuáles son los avances sociales o grupos que penetran con mayor visibilidad nuevos símbolos de religiosidad popular en la ciudad.

Siguiendo con los espacios públicos de la ciudad podemos recurrir a diferentes enfoques de análisis del lugar como podría ser la geografía del miedo, asociando los espacios públicos con los escenarios del delito. En esta nueva postura teórica, la investigación estaría centrada en otras dos acciones: 

  1. una mirada que involucre la definición y alcance conceptual de los espacios públicos como escenarios urbanos del delito; y

  2. un análisis territorial que permita la visibilización de los grupos sociales vulnerables.

De esta manera, podríamos continuar con un enfoque de la geografía del riesgo ambiental centrada en la falta de espacios públicos, etc. Es decir, cada uno de estos enfoques teóricos nos proporcionan el marco conceptual que nos permite construir nuestra forma de abordar el recorte geográfico: espacio público, desde diferentes posturas teóricas, ya sea la cultural, la social o la ambiental. Como investigadores asumimos siempre algún enfoque teórico que sea más acorde con nuestra mirada geográfica, motivación y preocupación. 


¿Cómo empezar el rastreo bibliográfico?

La verdad es que no hay una única manera de empezar a rastrear la bibliografía. Una forma –la que creemos más importante y apropiada– es entrar temáticamente a las páginas de revistas de Geografía y analizar las publicaciones que trabajen la problemática.

Otra forma es la que se conoce como búsqueda catarata: a partir de la lectura de un artículo sobre el tema, rastrear la bibliografía citada por el autor nos lleva a otro artículo y así sucesivamente.

En ambos casos, es importante que la sistematización de los artículos se haga de manera ordenada. Esto implica hacer una lista bibliográfica, la cual recomendamos se diseñe según las normas acostumbradas, como una ficha técnica por cada texto leído.

Este proceso tendrá como producto un resumen de las obras consultadas que permitirá identificar rápidamente el tenor del texto, el autor y la corriente teórica a la cual pertenece.

Una vez finalizada esta tarea de búsqueda y relevamiento se inicia el proceso de narración y redacción de un informe, insumo que será utilizado en el proyecto.

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Leer con atención
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En resumen, los pasos por seguir para escribir un estado de la cuestión son los siguientes:

  1. Rastreo bibliográfico.

  2. Organización del material seleccionado:
    • Elaboración de la lista bibliográfica.
    • Elaboración de ficha bibliográfica.

  3. Resumen del texto que permita identificar rápidamente las líneas teóricas y metodológicas de los autores seleccionados.

  4. Redacción de informe.
Texto

Ejemplo de estado de la cuestión

“Dentro del amplio y variado universo de las imágenes técnicas referidas a las ciudades y áreas más amplias, ocupan un lugar importante los catastros, muy utilizados en las historias locales, pero menos estudiados en profundidad. En el panorama general ha recibido bastante atención la historia del Departamento Topográfico de la Provincia de Buenos Aires. Entre trabajos pioneros en el tema se encuentran los libros de Esteban (1962) y de Martínez Sierra (1975), que sirvieron de base a las investigaciones más recientes. El énfasis ha estado dirigido a las formas de tenencia de la tierra y de la formación de los sectores agrarios, por una parte (Infesta, 2003; Barcos, 2007; Garavaglia y Gautreau, 2011), y, por la otra, en trabajos relacionados con los procesos de ocupación y conformación territorial y urbana (Dócola, 1995; Aliata, 2006 y 2010; Cacopardo, 2007; Zweifel, 2010). También se han enfocado aspectos de la formación de la administración estatal moderna, como en los trabajos contenidos en el volumen dirigido por Garavaglia y Gautreau (2011)”. (Favelukes, 2015: 179).

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Para ampliar
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Revistas de Geografía de universidades públicas en la Web

Las universidades suelen realizar publicaciones editando revistas científicas desde sus unidades académicas especializadas; por ejemplo, la Universidad Nacional de Quilmes edita la revista REDES, entre otras. 

Otras formas de publicación de revistas científicas se realizan a partir de los Institutos de Investigación, como es el caso del Instituto de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, que edita la revista Punto Sur. Otro ejemplo es la publicación del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional de La Plata que publica la revista Geograficando.

Los aportes de las comunidades geográficas son diversos: la Universidad Nacional de Córdoba edita la revista Cardinalis y la Universidad Nacional del Centro la revista Estudios Socioterritoriales. También en la Universidad Nacional del Sur, de La Pampa, de Luján, etc., podemos contar con importantes revistas de reconocimiento académico.

A continuación, detallamos algunos enlaces de revistas nacionales:

https://www.geograficando.fahce.unlp.edu.ar/
https://revistas.unc.edu.ar/index.php/cardi
https://revistaest.wixsite.com/revistaestcig/

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Actividad 2.2.
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Ejercitación a partir de repositorios en la Web

  1. Indague en la Web algún repositorio de tesis de geografía, preferentemente administrados por universidades públicas.

  2. De acuerdo con su interés en el campo de investigación, seleccione una tesis y revise el estado de la cuestión.

  3. Lea con atención la tesis seleccionada y analice cómo desarrolla el autor el estado de la cuestión para fundamentar su problema. ¿Queda coherentemente enunciado? ¿Propone los antecedentes necesarios? ¿Se puede evidenciar su enfoque geográfico? ¿Es clara su redacción?

2.2.5. La mirada geográfica

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Todo proceso de investigación que aborde una problemática de dimensión territorial, sin duda, tiene un carácter fuertemente espacializable. Podemos recurrir a diversas formas de espacialización del problema analizado, ya sea desde mapas mentales, cartografías de imaginarios sociales o con la aplicación de datos inventariados en SIG. El manejo de información georreferenciada u otro tipo de espacialización nos demanda el uso de técnicas y herramientas específicas para el manejo eficiente de las evidencias y de los datos empíricos.

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Cita
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Se parte, entonces, de la posibilidad de diferenciar método, en tanto secuencia dirigida hacia el conocimiento mediante instancias establecidas y definidas sistemáticamente de instrumento o herramienta, en tanto útil que permite mejorar la capacidad de intervención, en este caso, sobre el territorio. La técnica se refiere a una instancia intermedia mediada por la teoría y que establece un puente entre los principios teórico-metodológicos y los útiles necesarios para lograr los resultados pretendidos. En este sentido, técnica retoma el significado del concepto griego clásico de téchne [arte] (Montoya Suárez, 2008; Olabuenaga García, 2011, Marradi et al., 2007) referido a la combinación de saberes y recursos, de destrezas manuales, intelectuales y herramientas. Se trata, pues, de un arte, oficio, habilidad, savoir faire, que unifica conocimiento, herramienta y procedimiento en función de un objetivo orientado por determinadas concepciones teóricas […].

(Cirio, 2012: 3).

Texto

Por lo anteriormente expuesto, podemos acordar que no existe un solo método como tampoco una sola realidad a investigar. El recorrido en la metodología geográfica va de la mano de la mirada del geógrafo, de su motivación, experiencia y experticia. Compartimos la siguiente entrevista con el propósito de visualizar el recorrido académico de un geógrafo y su diálogo con la investigación.

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Para ampliar
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Entrevista al Dr. Hugo Capellá MiterniqueN

La entrevista fue orientada hacia un solo interrogante: en qué consiste el problema del planteo de la investigación en Geografía. El desafío radica en proponer algunas ideas desde su experiencia para compartir con estudiantes en formación y abrir el campo de discusión metodológica. “Antes de responder al tema planteado, a partir de la propia experiencia, quisiera insistir en la obviedad de que cualquier tema puede ser planteado en geografía. Esta idea encierra dos aspectos a mi entender importantes de subrayar. Por un lado, el hecho de que un tema de por sí, no es “bueno” o “malo” sino que dependerá de la capacidad de saber plantearlo como investigación científica. Esto implica que podemos plantear muy buenos temas como informes, trabajos, planes entre otros, pero ello no quiere decir que sean investigaciones científicas. La dificultad para plantear una investigación científica reside en saber vincular el conocimiento teórico con la demostración empírica práctica. Muchas veces perdemos la visión de conjunto y nos centramos solo en el aspecto más práctico (por el compromiso del geógrafo con la sociedad), olvidando la vinculación con la teoría, necesaria para el avance científico, o bien, por el contrario, tendemos a entelequias abstractas que no aterrizan en demostraciones prácticas. El manejo de ambas perspectivas, pero, sobre todo, de saber vincular un conocimiento teórico con el práctico es clave a la hora de plantear una buena investigación. Además, por otro lado, a la hora de elegir, tenemos que ser capaces de no caer en prejuicios o dogmas que nos ciñan las temáticas y descarten otras por considerar que son poco serias u académicas, pues no hay nada más aburrido que hacer un tema en el que uno no cree. En este sentido, toda situación puede dar origen a una buena investigación.

Estos preámbulos son válidos para cualquier investigación científica, pero siempre los planteaba en el curso de Metodología de la investigación científica que he tenido la suerte de impartir. Descubrí, a mi propio asombro, que esta materia, que podría parecer de lo más abstracta y aburrida, se convertía en un elemento esencial para permitir entender y ordenar las ideas, así como para ser la guía perfecta de una buena investigación. Muchas veces utilizo un par de comparaciones para entender la situación. Realizar un diseño para una investigación es como hacer los planos para una casa o bien tener el guion para la realización de una película. En el caso de una investigación, el tiempo que perderemos en diseñarla (se calcula que un tercio) será al final tiempo ganado a la hora de documentarse y elaborarla.

Dentro de las actividades que acostumbro a trabajar con los estudiantes, planteamos al inicio de curso un ejercicio conjunto de discutir sobre cuáles creen que son los elementos necesarios para plantear una buena investigación científica y que sea geográfica. Tras recopilar las diferentes ideas surgidas, acostumbramos a llegar siempre a las mismas conclusiones donde se plantean cinco grandes aspectos que obedecen:

  1. al objeto de estudio: el territorio;

  2. a entender el debate epistemológico de la geografía como ciencia: saber según el tema enfocado en geografía si parte de un enfoque inductivo-idiográfico (tradición regional) o bien de un enfoque deductivo-nomotético;

  3. al diseño del método hipotético-deductivo como garantía científica de la interrelación teoría/práctica;

  4. al uso del lenguaje cartográfico; y

  5. a la relevancia del terreno.

El cumplimiento de esos cinco principios es un buen inicio para poder plantear una investigación científica en geografía, desde cualquiera de sus perspectivas y sin verse tampoco coartado por la metodología.

Para cerrar, otro aporte que trabajamos con los estudiantes es el concepto territorio (véanse Figuras 2.2. y 2.3), en el que acordamos operacionalmente que:

"El territorio es un objeto de estudio complejo e integrado. El territorio es complejo porque resulta de la representación derivada de la interrelación de distintos elementos naturales y antrópicos; e integrado porque se superponen o se insertan dentro del mismo diversos niveles de construcción simbólica y material, como a continuación se representan”.

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Figuras 2.2. y 2.3.
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Territorio complejo

El diagrama expone el vínculo y la influencia de la naturaleza, la cultura, el hombre y el medio con el territorio. El diagrama muestra la integración de los espacios matemático, geográfico, de vida, vivido y el territorio

Fuente: propuesta elaborada por Hugo Capellá (2020).

Texto

Como vemos en la entrevista, según sus objetivos, las técnicas espacialesN pueden estar orientadas a la observación directa o indirecta, a la observacióndescripción, a la percepción y medición de hechos, a la interpretación, a la modelización, a la síntesis y a la comunicación de resultados.

Una de las técnicas espaciales que adquirió relevancia en la geografía francesa a fines del siglo XX y que rápidamente se difundió en la disciplina, es la coremática, a partir de la construcción de los coremas. Detrás de la coremática subyacen las teorías que la inspiraron, como la teoría de sistemas, las de los modelos de localización, correlación o la teoría de difusión geográfica.

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Para ampliar
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Los criterios de representación gráfica que nos proporcionan los coremas nos remiten en parte a algunas convenciones simbólicas de la semiótica cartográfica. En 1980, Roger Brunet presentó la coremática en un artículo publicado en L´Espace Geographique. Cabe destacar que su trabajo en la coremática se inició en la década de los sesenta. La base coremática responde a la necesidad de un lenguaje para comunicar y representar la estructura, dinámica y organización del espacio. Por un lado, permiten graficar en forma sintética la dinámica territorial y, por el otro, también permiten proponer modelos territoriales, jerarquías, niveles, homogeneidades, flujos, entre otros aspectos del análisis territorial. A continuación, se presenta la tabla de los 28 coremas en la versión actualizada de la Géographie Universelle (1990: 119) dirigida por Roger Brunet.

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Figura 2.4.
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Síntesis de los coremas de Roger Brunet (1980)

El gráfico muestra imágenes-símbolos, construidos a modo de representación cartográfica no convencional.


Los coremas son imágenes-símbolos, construidos a modo de representación cartográfica no convencional. La imagen del corema nos posibilita generar un vocabulario específico que nos facilita representar o modelizar hechos e información espacial, en diversas escalas de análisis territorial. En algún sentido es una propuesta literaria, ya que nos permite narrar y sintetizar la complejidad de la realidad espacial. Esta tabla de coremas básicos ha sido utilizada ampliamente por la geografía contemporánea francesa e internacional.

Si analizamos la composición gráfica de los coremas encontramos 7 símbolos de inspiración cartográfica: área (1), punto (2), línea (3), flujo (4), pasaje, en el sentido del paso a otra forma (5), variación o polarización (6) y gradiente (7). Con este alfabeto de coremas se conforman variaciones que permiten identificar: mallas o matrices, áreas homogéneas, redes, fuerzas o gravitación de los componentes, líneas o áreas de contacto, tropismo territorial, dinámica y jerarquías. Por otra parte, los signos positivos o negativos denotan crecimiento o decrecimiento, atracción o repulsión; las isolíneas y las flechas discontinuas son para indicar diferentes gradientes de intensidad del fenómeno o dirección.

Fuente: adaptado de Brunet (1990: 119).

Texto

A pesar del éxito que tuvo la coremática en la disciplina fue una técnica que trajo grandes controversias entre los geógrafos. Las críticas que recibió se basaron en considerar la coremática como una ilusión científica y la acusaron de una manipulación gráfica. De todas maneras, en la investigación y en los escenarios predictivos, diagnósticos o planificación territorial se utilizan los coremas como una geotécnica relevante. Para muchos, la carta coremáticaN sigue siendo un medio de expresión privilegiado de la Geografía.

Hasta este momento hemos intentado introducir los diversos componentes que hacen a la metodología de una investigación en geografía. No obstante, consideramos oportuno hacer referencia a los diversos tipos de diseño, para expresar la complejidad del proceso y sus múltiples potencialidades a la hora de practicar el oficio.

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Actividad 2.3.
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Ejercitación a partir de revistas científicas en la Web

  1. Haga un listado de cinco revistas nacionales e internacionales digitales especializadas en Geografía.

  2. Identifique dos números diferentes de revistas científicas en Geografía que se vincule con su temática.

  3. Seleccione uno o dos artículos y responda: ¿Qué tipo de problema, mirada geográfica y metodologías presentan los autores?

2.3. Diseños de investigación

Texto

En este momento de la investigación es cuando debemos retomar las ideasejes que abordamos desde diversos autores y que nos resultan útiles para clarificar el alcance teórico-metodológico de la investigación y su diseño.

Una primera aproximación es la clásica clasificación que aún sigue vigente. En esta tipología se tiene en cuenta la finalidad que persigue la investigación y que puede ser básica o aplicada.

Tabla 2.1. Tipología clásica

Investigación teórica o básica

Investigación aplicada

Tiene como fin crear un cuerpo de conocimiento teórico, sin preocuparse de su aplicación práctica. Tiene como finalidad la resolución de problemas prácticos. El propósito de realizar aportaciones al conocimiento teórico es secundario.

Fuente: adaptado de Rebeca Landeau (2007: 55).


Cuando comenzamos el proceso de diseño de nuestro proyecto es fundamental buscar otras experiencias que ayuden a orientar el recorrido intelectual. De manera tal que, además del relevamiento bibliográfico, es oportuno recurrir a la consulta de expertos; en este punto es importante el rol del director/a de tesis. Estas estrategias son indispensables en el primer momento de construcción de nuestro problema de investigación. Las rondas de consultas y el intercambio con el director nos permiten comenzar a trabajar en el diseño de investigación con mayor seguridad y fluidez.

Tal como lo plantea Sautu, el diseño de investigación merece ser definido claramente:

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Cita
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[…] El diseño es un protocolo en el cual se especifican las tareas que demandará la ejecución de una investigación; con un propósito, el objetivo del estudio, el diseño combina teoría, metodología y técnicas. Elaborar las tres primeras etapas de un diseño [implica]: la construcción de un marco teórico; la deducción de objetivos a partir de ese marco y la elección de una metodología que articule teoría y objetivos para la producción de la evidencia empírica.

 

(Sautu, 2005: 21).

Texto

Otro tipo abordaje que podemos mencionar y que es bien tradicional y frecuente es el camino metodológico por seguir: el cuantitativo o el cualitativo. Los diseños de investigación pueden clasificarse según su alcance, el tipo de resultado o soluciones que se den a los problemas planteados. Estos ejes se combinan en diferentes tipos según las formas de investigar y el enfoque que se realice (cualitativo o cuantitativo).

En relación con el abordaje metodológico, podemos sintetizarlo como la construcción y formulación de los pasos seleccionados para nuestra investigación.

2.3.1. Tipos de diseño en la metodología cuantitativa

Texto

Existe cierto consenso sobre la clasificación de la metodología cuantitativa y que a continuación presentamos en una apretada síntesis:

Tabla 2.2. Metodologías cuantitativas
EXPLORATORIA Cuando el objetivo de la investigación consiste en examinar un tema o problema de investigación poco estudiado, del cual se tienen muchas dudas o no se ha abordado antes. Es decir, cuando la revisión de la literatura nos revela tan solo ideas generales relacionadas con el problema de estudio.
DESCRIPTIVA Busca especificar propiedades, características y rasgos importantes de cualquier fenómeno que se analice. Describe tendencias de un grupo o población.
EXPLICATIVA Su objetivo es la explicación de los fenómenos y el estudio de sus relaciones para conocer su estructura y los aspectos que intervienen en la dinámica de aquellos.
EXPERIMENTAL Estudia las relaciones de causalidad utilizando la metodología experimental con la finalidad de controlar los fenómenos. Se fundamenta en la manipulación activa y el control sistemático.

Fuente: elaborado a partir de Hernández Sampieri et al. (2006, 2014), Gómez (2001).


Presentamos en el siguiente esquema (Figura 2.5) una síntesis de los pasos más reconocidos como parte de una metodología cuantitativa.

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Figura 2.5.
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Esquema de metodología cuantitativa para las ciencias sociales

El diagrama representa una síntesis de las etapas de una investigación cuantitativa

Fuente: elaborado a partir de Monje Álvarez (2011: 21).

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Según Monje Álvarez (2011), el diseño de investigación se organiza a través de las siguientes fases:

  1. Fase conceptual: involucra la formulación y delimitación del problema. Para la mirada geográfica, sin duda se vincula con el recorte territorial y la escala del análisis, la revisión de los antecedentes y la construcción del marco teórico, y también la revisión documental y técnica del problema enunciado, para poder avanzar en la formulación de las hipótesis.

  2. Fase de planificación del diseño: en este momento se trabaja en la selección del diseño más acorde y coherente con la fase anterior. Se identifica la población a trabajar vinculante al problema; se seleccionan las variables medibles y operacionales, se elaboran los instrumentos, los métodos y las técnicas. Se realiza el diseño del muestreo, luego el cierre del diseño, revisión y ajustes, y la definición de estudio piloto y trabajo de campo de sondeo. Se verifica la técnica y el ajuste de las herramientas.

  3. Fase empírica o de recolección de datos: es el trabajo de campo propiamente dicho, es decir, la aplicación de técnicas como la observación, encuestas, registros fotográficos, etc., según corresponda. En el caso de la mirada geográfica, la dimensión territorial adquiere protagonismo, así que dentro de estas técnicas se encuentra el desafío de incorporar evidencia empírica de la espacialidad del problema.

  4. Fase analítica: se realiza el inventario de datos, se los selecciona, ordena y procesa. Se obtienen matrices síntesis, cuadros, gráficos, cartografía elemental de los resultados para comenzar con la interpretación de la información construida. Se elaboran informes finales según el protocolo diseñado. Se constatan las hipótesis y el cumplimiento de los objetivos.

  5. Fase de difusión: comunicación de los principales resultados o hallazgos. Intercambio en espacios científicos-académicos. Difusión de los resultados en diversas organizaciones vinculantes a la problemática territorial, y posible aplicación. Esta estructura lógica de decisiones nos ofrece un posible camino a seguir en nuestra investigación según consideremos más propicio para nuestro proyecto.

Esta estructura lógica de decisiones nos ofrece un posible camino a seguir en nuestra investigación según consideremos más propicio para nuestro proyecto.

2.3.2. Tipos de diseño en la metodología cualitativa

Texto

En el diseño cualitativo, al igual que la muestra, la recolección de los datos y el análisis, se va construyendo desde el planteamiento del problema. Desde luego, la planificación puede sufrir modificaciones a medida que la investigación avanza. Dentro del marco del diseño de una investigación cualitativa se desarrollan etapas y actividades, como pueden ser: la inmersión inicial y profunda en el ambiente, la estancia en el campo, la recolección de los datos, el análisis de los datos, la verificación –o no– de hipótesis y la generación de teoría.

Por otra parte, podemos esquematizar el diseño cualitativo según el interés del investigador, tal como lo presentamos en la Tabla 2.3. siguiendo la propuesta de Hernández Sampieri et al. (2014).

Tabla 2.3. Métodos del diseño cualitativo, según H. SampieriN
DISEÑOS COMENTARIOS
ETNOGRÁFICO Estudian a grupos, organizaciones y comunidades. Se centra en la descripción y explicación de los elementos y categorías que integran al sistema social: historia y evolución, estructura (social, política, económica, etc.), interacciones, lenguaje, reglas y normas, patrones de conducta, mitos y ritos.
FENOMENOLÓGICOS Exploran, describen y comprenden las experiencias de las personas con respecto a un fenómeno. Se centra en la búsqueda de significados e interpretaciones, categorías que se presentan frecuentemente desde las experiencias.
NARRATIVOS Analizan historias de vida y vivencias sobre sucesos desde una perspectiva cronológica. Recurre a narrativas escritas, verbales, no verbales e incluso, artísticas.
INVESTIGACIÓN ACCIÓN Sus enfoques son generalmente prácticos y/o participativos. Permiten lograr resultados como diagnóstico de problemáticas sociales, etc., Propone sobre problemáticas y elabora posibles soluciones.

Fuente: elaboración propia a partir de Hernández Sampieri et al. (2014).


Podemos acordar que el diseño de un proyecto de investigación cualitativa es un proceso y que requiere, para su puesta en marcha, una organización interna en fases o etapas. Según Monje Álvarez (2011), esta organización podría resumirse en cuatro etapas: la preparativa, el trabajo de campo, la analítica y la informativa.

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Figura 2.6.
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Esquema de metodología cualitativa para las ciencias sociales

El diagrama representa los procesos en el diseño de una investigación cualitativa

Fuente: adaptado por las autoras a partir de Monje Álvarez (2011: 35).

Texto

Asimismo, según Monje Álvarez (2011), dentro del proceso contamos con las siguientes fases:

  1. Fase preparatoria: una vez que hemos definido el problema y el enfoque de análisis, procedemos a la construcción de conceptos operacionales y la definición de las variables para el inicio del diseño de las tareas de campo. La escala que seleccionemos dependerá de nuestro análisis: ya sea una centrada en el espacio vivido, o en una escala que requiera un trabajo en comunidad territorial de mayor profundización, o de otro tipo de dimensión espacial que atañe a lo simbólico. Como hemos dicho, la escala nos interpela con nuestra propia mirada geográfica. Es un juego entre lo subjetivo y la construcción de objetividad del proceso.

  2. Fase del trabajo de campo: está centrada en la recogida de datos, aplicación de técnicas como historias de vida, observación participante, entre otras, o el trabajo en bibliotecas o archivos o cartografía histórica. Todo este proceso nos dará insumos para nuestra investigación. En esta etapa definimos tanto las muestras teóricas como el tipo de evidencias empíricas que necesitemos para nuestro trabajo. Siempre podemos realizar ajustes del trabajo de campo, según vayamos evaluando su eficacia y factibilidad en el terreno.

  3. Fase analítica: en este momento procesamos los datos que surgieron del relevamiento en terreno. Procedemos a la validación de la información y organización de los resultados. Y luego ponderamos la aplicación de las herramientas: si son coherentes con los objetivos y la problemática. Podemos evaluar los avances con posible vuelta a campo, o no. Luego, continuaríamos con la sistematización de la información e interpretación con verificación de los objetivos e hipótesis.

  4. Fase informativa: en esta última etapa llegamos a la redacción y comunicación de los resultados en forma escrita. También, analizamos el nivel del avance de la investigación.

En realidad, este modelo de diseño intenta plasmar una mayor flexibilización de la planificación, a diferencia del diseño cuantitativo que organiza todo el proceso con mayor énfasis en una estructura lógica y con menor grado de flexibilidad.

2.3.3. Diseñar geografías

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Los avances en los temas geográficos correspondientes a los desafíos sociales contemporáneos nos han permitido, como comunidad científica, desarrollar un crecimiento en calidad y profundidad de saberes específicos que la actual sociedad nos demanda. En este avance encontramos diversos aportes metodológicos, por ello, cada uno de nosotros define su propio camino en la investigación, acorde con nuestra posición teórico-epistemológica.

Como disciplina, la Geografía ha recibido un legado metodológico que fue esquematizado en la Figura 2.7. Allí es donde se expresan las fases de investigación adaptadas a un campo de práctica en investigación geográfica, que fueron muy difundidas a fines del siglo XX, pero que aún están vigentes.

La propuesta hecha por Orlando Peña y André-Louis Sanguin (1986) nos plantea algunas de las visiones más clásicas relativas al diseño metodológico de investigación empírica en Geografía, compatible con otras disciplinas fácticas. No obstante, esta no es la única forma en que podemos expresar el proceso de investigación en geografía, sino –como vimos– es uno más entre otras tantas maneras de definición metodológica.

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Figura 2.7.
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Pasos críticos de un proyecto de investigación en Geografía

Se describen los pasos de un proyecto de investigación en geografía: preparación, comienzo del proceso, puesta en ejecución, culminación del proceso y aplicación.

Fuente: elaborado a partir de Peña y Sanguin (1986: 86).

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En este diseño (Figura 2.7) observamos no solo la preocupación científica, sino la búsqueda de soluciones con futura aplicación de los resultados. En el esquema figura la formulación de “Plan de acción”, y con ello, una visión dinámica y de autorregulación. Además, podemos observar que se conjugan pasos metodológicos ya enunciados, donde adquiere una particular conjunción en el tratamiento de los datos y técnicas. Podemos reconocer que en esta propuesta se integran las técnicas y herramientas en función del objeto de investigación. Por otra parte, observamos que el modelo conlleva la fase de verificación de las hipótesis, que pueden modificarse o no en conjunción con la teoría central de la que parte la investigación. Este diseño, finalmente, nos propone cierta modelización de los resultados en escenarios predictivos: tanto para uso interno del proyecto con propuesta de nuevas fases de la investigación como para su aplicación externa con posterior aplicación social.

Las propuestas de diseño de investigación contemporáneas surgen de la variante de una realidad social y de la adecuación de los problemas espaciales que podamos abordar. De allí que este recorrido geográfico tiene el propósito de introducirnos en los procesos de construcción metodológica a los que podremos recurrir como futuros investigadores. Así, el novel investigador puede orientarse en diversas metodologías espaciales que incluyen los temas más variados, desde investigaciones centradas en las estrategias del análisis espacial y los Sistemas de Información Geográfica, a los estudios de comportamiento y percepción del riesgo en una comunidad andina.

También podemos interesarnos por las geografías de género que reconstruyen diversas estrategias de visibilización del miedo a través de la metodología de la cartografía social y participativa; o que nuestras motivaciones se direccionen hacia los estudios de cambio climático y modelos de comportamiento urbano. Algunos autoresN han realizado un esfuerzo en actualizar y sistematizar los aspectos que hacen a la investigación geográfica.

¿Cómo podemos resumir la metodología desarrollada en la actual producción científica de la geografía? Sin duda sería una misión imposible e inacabable. Si optáramos por proponerles una sola forma o tipo de metodologíaobjeto, estaríamos cayendo en un sesgo intelectual, en un recorte peligroso y en una innecesaria reducción del complejo campo geográfico.

Como autoras, nos resulta indispensable resaltar que los pasos iniciales que nos introducen a la metodología de la investigación están expuestos en estas páginas. Esperamos que a medida que avancen en la construcción del objeto de estudio y la definición de la problemática tengan suficientes herramientas como para definir su mirada geográfica y epistemológica en la construcción de su propio método espacial. Para finalizar, continuamos con otro aspecto de la investigación: la comunicación de experiencias científicas y la difusión social de los resultados.

2.4. La comunicación científica y la difusión de resultados

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Comunicar nuestros procesos metodológicos o difundir nuestros de avances de investigación es, cada vez más, un requisito del sistema científico. En estos espacios se intercambian ideas o información, y también se debate críticamente sobre nuestro quehacer como investigadores. El conocimiento que producimos no se queda en el interior de la ciencia, sino que existe una tendencia de los organismos académicos y científicos de comunicar el saber al público en general. Hay muchas maneras de divulgar lo que producimos como investigadores. Veamos algunos aspectos de la comunicación.

Existe cierto acuerdo en que los géneros y la escritura académicos tienen características específicas a las que se debe recurrir según el propósito.

Entre los géneros más difundidos en su uso encontramos: la monografía, la tesina, la tesis, los informes de avance o final de los proyectos de investigación, el ensayo y los trabajos de divulgación. La difusión de los resultados es un aspecto central de la investigación que no solo termina con el informe final o la tesina, sino que requiere de otros espacios de divulgación que hacen a la validación de los resultados alcanzados, tanto en lo académico como en la implicancia social.

Hasta el día de hoy sigue siendo una dimensión central en el medio académico encontrar métodos eficaces de evaluación del impacto del trabajo de los científicos. Esto sucede, por un lado, porque se buscan parámetros claros para la distribución de los fondos (muchas veces escasos) para la investigación, y por el otro, por los nuevos estándares de evaluación de la producción científica que exigen a los investigadores cierta visibilización en ámbitos reconocidos, ya sean congresos o publicación en revistas especializadas. Cada vez más, las actividades de los centros de investigación están financiadas con fondos públicos (o privados) y se espera que los resultados de las investigaciones contengan o generen elementos aplicables para el bienestar general y el desarrollo de los grupos sociales.

Por otra parte, la difusión de los resultados de la investigación se pone en discusión en ámbitos como congresos o similares, que han sido los espacios académicos de amplia trayectoria y convocatoria, además de la publicación de capítulos de libro o libros en editoriales reconocidas.

Los canales más difundidos son los congresos y las revistas científicas. Los congresos tienen diversas modalidades: presencial, virtual, exposición oral, publicación de documentos escritos como resúmenes o ponencias completas que luego son divulgados en sus diferentes formatos digitales o impresos. En cambio, la revista se caracteriza por la producción escrita que puede contemplar el formato impreso y/o digital. Actualmente, el formato digital es una tendencia indiscutible. En ambas instancias, las propuestas de los investigadores cuentan con evaluaciones internas y externas que aseguran la calidad del trabajo.

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Para ampliar
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Revistas científicas en GeografíaN

Las revistas científicas son el principal medio por el que se difunden los hallazgos científicos. La publicación en revistas del ámbito académico permite registrar en el mundo de la ciencia los resultados, y con ello se asegura la propiedad intelectual de los logros obtenidos. Sin embargo, no todas las revistas tienen el mismo impacto y calidad, como tampoco los congresos nacionales o internacionales. Buena parte del crédito está dado en su relevancia académica. Las revistas están sometidas al escrutinio de organismos internacionales en forma constante. Por esta razón, los editores tienen que garantizar ciertos estándares de calidad que proponen las bases de datos bibliográficos para que las revistas sean indexadas (recogidas) por dichas bases de datos. Existen ciertos buscadores internacionales que otorgan los créditos como la difusión en línea de las principales revistas. Por ejemplo, la siguiente revista española de geografía alcanzó un nivel de Scopus, es decir, está acreditada internacionalmente con una distinción académica de relevancia. Así podríamos nombrar otras publicaciones que se editan tanto en su versión impresa como en su formato digital y/o en línea.

Texto

Para la aceptación de artículos, cada editorial tiene criterios propios y comunes, establecidos explícitamente, respondiendo a los requerimientos de los organismos nacionales e internacionales. Pero, sobre todo, cada proyecto editorial de una revista intenta recoger un tipo de preocupación y campo científico en particular, es decir, tienen un tipo de especialización temática. El investigador debe estar atento a si ese medio editorial es el más propicio para presentar su artículo. De ser así, deberá seguir las normas requeridas para su evaluación si pretende publicar en esa revista. Los procesos de evaluación de un artículo no solo son formales como las normas editoriales, sino que deben cumplir con un riguroso contenido académico. En un artículo, el autor también debe demostrar que conoce el tema con un estado de la cuestión exhaustivo; debe poder plantearse un objetivo y una hipótesis de trabajo. En algunos casos es la misma revista la que exige que se dé cuenta de la metodología de trabajo. Para el proceso de evaluación de la propuesta se recurre a un par de evaluadores externos que respaldan, critican, recomiendan o rechazan la publicación del artículo.

Con relación a los congresos, no se trata solo de asistir, sino de participar con alguna contribución como comunicaciones (avances de la investigación, resumen de menor extensión), ponencias (propuesta escrita que comunica resultados metodológicos o técnicos) o pósteres (síntesis gráfica de los principales componentes del proyecto). En este caso, el investigador también tendrá que cumplir con las formas de comunicación científica que establezca el congreso para su aceptación y –posible– publicación en las actas del congreso que, actualmente, se realizan en formato e-books.

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Audiovisual
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Las claves para hacer un buen póster científico

El Dr. Leopoldo Pérez de Isla y el Dr. Alberto Esteban explican las claves para lograr que un póster científico sea atractivo y logre comunicar la investigación realizada.

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Actividad 2.4.
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Según se presenta en el audiovisual, ¿qué criterios se debe tener en cuenta para elaborar un póster?

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Finalmente, cabe distinguir que los artículos científicos se diferencian de los artículos periodísticos dado que el destinatario y el medio de publicación es bien diferente. La comunicación científica destinada a la sociedad tiene un papel importante. De esta manera, los artículos de difusión permiten al público en general acceder a los avances tanto científicos como técnicos garantizando la rigurosidad de la información que está dada por la propia fuente científica que la comparte y comunica. Los artículos periodísticos han tenido y tienen un papel muy importante como medio de difusión en los diarios de gran alcance, aunque cabe destacar que, cada vez más, los canales televisivos en formato de entrevista, microdocumentales u otros, permiten el acceso a la información científica con mayor impacto.

Presentamos como ejemplo un artículo escrito por la Dra. Carla Lois para que puedan identificarse las características de los artículos periodísticos y su finalidad.

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Actividad 2.5.
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Comunicación científica: los artículos periodísticos

  1. Lea a continuación el extracto del artículo “Cómo mapear el coronavirus. Mapas de las epidemias y el saber estadístico”, de Carla Lois (2020).

  2. Según el contenido del artículo, ¿qué intenta comunicar la geógrafa argentina?

“Diarios y medios de todo el mundo se esfuerzan por mostrar, en vivo, la situación del coronavirus en la Argentina y el mundo, en mapas que se actualizan con la carga sistemática de datos. Suelen representar con círculos rojos proporcionales a la cantidad de afectados por el virus en los distintos países. Hoy, vemos los círculos de mayor circunferencia en Estados Unidos, China, Italia, España, Alemania y Francia. Por supuesto, esto puede cambiar en unas pocas horas, incluso en el curso de una mañana. La práctica de mapear enfermedades, al menos tal como la pensamos hoy, fue una innovación de finales del siglo XVIII. Y un siglo después, se convirtió en una herramienta clave, tanto para los estudios de enfermedades en medicina como para el diseño de programas de salud pública.

El mapeo de temas (enfermedades, pero también población, climas, tasas de natalidad, entre muchos otros) era un medio para organizar y luego analizar la creciente cantidad de datos estadísticos, en su mayor parte generados por oficinas de las burocracias estatales. 

Además de la disponibilidad de datos, hubo otros factores que hicieron posible el desarrollo de la cartografía temática en el siglo XIX. Por ejemplo, los avances en las tecnologías de impresión del 1800 hicieron cada vez más fácil producir, imprimir y distribuir mapas con precisión en revistas profesionales y, eventualmente, también en publicaciones masivas.


Detectar el origen y formas de contagio

Uno de los estudios pioneros se desarrolló alrededor de 1785, cuando estalló la epidemia de fiebre amarilla en la ciudad de Nueva York. En ese momento, no se sabía cómo se propagaba la enfermedad y eso hacía que resultara imposible reducir los contagios. El médico estadounidense Valentine Seaman (1770-1817) mapeó cada caso que pudo encontrar en el área de New Slip, y marcó aquellos casos fatales. Luego cartografió los sitios de desechos. Cuando comparó los dos mapas, concluyó que la fiebre amarilla se originaba y reproducía en ambientes fétidos. 

El Comité de Salud de la ciudad solicitó su consejo sobre la causa y prevención de la enfermedad; Seaman recomendó rellenar áreas que estaban por debajo del nivel del mar y donde el agua tendía a estancarse, limpiar y pavimentar calles, cubrir alcantarillas y rellenar las áreas debajo de graneros y muelles. Finalmente, su trabajo fue publicado bajo el título Una investigación sobre la causa de la prevalencia de la fiebre amarilla en Nueva York en 1798.

El más famoso de los trabajos sobre el mapeo de enfermedades fue el trabajo del inglés John Snow (1813-1858), quien, en la segunda edición de su obra, Sobre el modo de comunicación del cólera (1855), agregó dos mapas que él estimaba probatorios sobre la causalidad de un brote local en Londres. El doctor Snow representó con dos colores diferentes los casos de enfermos y fallecidos a causa del cólera sobre un mapa de una sección de Londres. Luego de visualizar y analizar la información, identificó un patrón espacial: la gran mayoría de los casos se concentraba alrededor de pozos de agua. Al analizar químicamente el agua, se descubrió la existencia de la bacteria del cólera, y no solo refutó la teoría de la difusión aérea de la enfermedad, sino que además sirvió para rediseñar políticas públicas de salud. Según Tom Koch –autor de Cartographies of Disease: Maps, Mapping, and Medicine, 2005–, lo importante aquí no es si el mapeo ayudó a resolver el enigma que el cólera presentó a los investigadores de mediados del siglo XIX, sino que para la década de 1850 se aceptaba universalmente como una metodología principal aplicada para identificar la geografía de la incidencia de enfermedades. Esto, de una manera que permitiera teorías de generación de enfermedades y su difusión para ser probado […]”.

Fuente: Lois, C. (6/4/2020). Cómo mapear el coronavirus. Mapas de las epidemias y el saber estadístico. Revista Ñ. https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/mapas-epidemias-saber-estadist...